VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL DISCURSO DEL SUBSECRETARIO PARA AMÉRICA DEL NORTE, GERÓNIMO GUTIÉRREZ, DURANTE EL PANEL FORO "LA PROPUESTA MIGRATORIA DEL PRESIDENTE BUSH: NATURALEZA, VIABILIDAD Y PERTINENCIA" EN EL COLEGIO DE MÉXICO.

México, D. F., a 21 de enero de 2004

Muy buenos días a todos:

Yo le agradezco, primero a El Colegio de México, la invitación a este Panel porque es una estupenda oportunidad para discutir con un grupo muy distinguido de ponentes y colegas la propuesta migratoria anunciada en días recientes por la administración Bush.

El tema migratorio, como todos ustedes saben, reviste una importancia singular en la política exterior de esta administración y en la agenda bilateral con EU. En realidad existen muy buenas razones para ello.

México y EU encuentran en el tema migratorio un nuevo, quizá, su reto y su oportunidad más importante y más grande dentro de su compleja relación bilateral.

La migración ha estado presente entre ambos países a lo largo de siglos, literalmente, pero sus consecuencias económicas, políticas y sociales en ambas naciones se han dejado sentir con mucho mayor fuerza en las últimas dos décadas y en particular en años recientes.

Por ello, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el e la voz celebran la realización de este tipo de foros que contribuyan, en primer instancia, a un mejor entendimiento del fenómeno migratorio entre ambos países y también una discusión objetiva sobre los planteamientos de ambos gobiernos y las condiciones políticas en las que estos planteamientos operan.

Hemos sido invitados a comentar sobre la viabilidad, pertinencia y naturaleza de esta propuesta. Me parece, sin embargo, que es conveniente hacer algunas reflexiones generales sobre lo que podemos denominar el fenómeno migratorio entre México y EU.

Y si me lo permiten, me gustaría dividir mi exposición a lo largo de cinco ideas centrales, algunas de ellas, quizás, parezcan redundantes pero creo que es importante repasar.

Primero, el fenómeno migratorio entre México y EU es prioritario y estructural en la relación bilateral. La migración en el mundo es una constante a lo largo de la historia, desde 1965 se ha mantenido el número de migrantes internacionales, en alrededor de 170 millones, tres por ciento de la población, de manera constante pero el tema, la dinámica migratoria, las dinámicas migratorias ocupan un espacio cada vez más importante en las agendas, en los foros multilaterales y en las agendas domésticas de los países.

Por lo tanto, ha adquirido mucha importancia y por supuesto se ha convertido en un tema de alta sensibilidad social y política. Puesta en perspectiva la globalización, en alguna manera, ha eliminado o disminuido algunos de los obstáculos que tradicionalmente durante mucho tiempo existieron al flujo de personas entre las fronteras.

Entre México y EU, en particular, la necesidad de establecer mecanismos que permitan una migración legal, segura y ordenada y sobre todo respetuosa de los derechos humanos y laborales de los migrantes es, en realidad, ineludible.

Entre ambos países existe, como se ha mencionado ya por prácticamente todos los ponentes, asimetrías en el nivel de desarrollo aún muy pronunciadas que junto con dinámicas poblacionales complementarias, como también ya mencionó, y con mercados laborales complementarios hacen un muy fuerte incentivo para la migración.

La complementariedad de la dinámica poblacional, sobre todo es causa y a su vez argumento a favor de establecer un nuevo marco migratorio.

En EU la población en la edad promedio de la población borda a los 38 años, en México los 27, si no me equivoco, y por lo tanto, la transformación de esta estructura de edades propiciaría, por un tiempo, una relación más ventajosa entre la población dependiente y la población en edades laborales que abre una oportunidad para ambos países en los próximos años.

Número dos, la migración entre México y EU ha evolucionado de manera muy rápida en las últimas décadas y se ha convertido en un fenómeno cada vez complejo. Son tres los factores que caracterizan esta evolución:

Primero, el crecimiento acelerado a partir de los 70 y sobre todo en la década de los 90. Segundo, la diversificación regional, por flujo de origen, de destino geográfico y de ocupación sectorial y en tercero, como también ya fue mencionado, una mayor propensión a prolongar la estancia de los migrantes.

Desde la década de los 70 la población mexicana o de origen mexicana en EU ha crecido constantemente hasta alcanzar en 2002 alrededor de 25.5 millones de personas; de ellos 15.9 millones, más o menos, mexicano-americanos, 9.5 de ellos de primera generación, aproximadamente nacidos en México y se estima que alrededor de ellos 4.8 en una situación migratoria de indocumentación.

Los mexicanos representan claramente la mayoría de la población migrante en EU, alrededor del 30 por ciento son el grupo nacional más grande. Y esto, por supuesto, nos plantea al gobierno de México enormes retos, en términos de la protección que hay que darles y también en términos de la articulación y atención a un grupo que tiene una creciente importancia y capacidad de influencia en los ámbitos político-económico y cultural de los EU.

Igualmente, en años recientes los flujos se ha vuelto menos circulares, como ya se mencionó, y son tres cosas ahí las que están pasando, primero, hay cambios en los patrones del (inaudible) en EU que favorecen la oferte de empleo todo el año y más en áreas urbanas o cada vez mayor en áreas urbanas.

Segundo, las políticas de control fronterizo, que ya se mencionaron, que son cada vez más restrictivas y lo que conlleva a elevar el costo de la migración y tercero, una creciente de mano de obra femenina, que a su vez, incrementa el número de matrimonios y de hijos migrantes nacidos allá.

En tercer lugar, yo diría, que en los últimos tres años se ha logrado un posicionamiento sin precedentes en el tema migratorio en ambos países que difícilmente es reversible. Hoy en día, se debate el tema migratorio en ambas sociedades con mucha mayor frecuencia y con mucha mayor profundidad, me parece.

Desde el 16 de febrero de 2001 ambos Presidentes acordaron abordar el tema bajo el principio de una responsabilidad compartida y trabajar para establecer mecanismos que permitan una migración legal, segura, ordenada y respetuosa de los derechos básicos de los migrantes.

No considero exagerado decir que esto constituye un cambio fundamental en la relación bilateral en materia migratoria, sobre todo considerando que en administraciones pasadas de ambos países, por cierto, el tema se había abordado de una manera muy marginal, en el mejor de los casos.

Muchos sucesos, como todos ustedes saben, han ocurrido a partir de ese primer encuentro, quisiera concentrar mi atención en dos de ellos, el impacto de los ataques terroristas de septiembre 11 y la necesidad de adecuar la estrategia del gobierno de México en función de cambios en las condiciones tanto internas como externas.

Los ataques terroristas de septiembre 11, sus secuelas y la coyuntura mundial modifican mientras hablamos la perspectiva en que mucho países abordan el fenómeno migratorio, no nada más México, no nada más EU.

En efecto, en un ambiente pos septiembre 11, objetivamente, ha surgido el reto de conciliar aquéllas preocupaciones de seguridad que sean naturales, entendibles, legítimas con los avances en la agenda migratoria.

Y México, me parece, debe enfatizar, así lo creemos, que el tener estos mecanismos de migración, legal, segura y ordenada abona a la seguridad de ambos países, por supuesto, como ya se mencionó.

Por otro lado, también para el gobierno de México ha sido necesario adecuar su estrategia sino necesario, yo diría a la postre conveniente, para ampliar el diálogo en materia migratoria a otros sectores de la sociedad estadounidense.

En los últimos doce meses manteniendo la interlocución natural con el Ejecutivo, con la administración allá y utilizando los canales diplomáticos adecuados se han multiplicado los contactos con gobernadores, con congresistas locales, con congresistas federales, con empresarios, con Organizaciones No Gubernamentales para tratar de ponerle información, dar movimiento al debate migratorio y ponerle información objetiva. Número cuatro, existe, me parece, una propuesta creativa sobre la mesa que aborda diferentes aristas del fenómeno migratorio que es, como ustedes saben, tan complejo y tan políticamente sensible, la agenda migratoria en alguna manera tiene dos grandes componentes, el estatus de las personas que ya se encuentran en los EU y el segundo lugar, los mecanismos para aquellas personas que en el futuro, por razones de empleo u otras fundamentalmente, decidan ir a los EU.

En ese sentido, de acuerdo a la información que nosotros tenemos y a nuestro juicio, la propuesta lo que trata de hacer es conciliar estos dos componentes, utilizando el esquema de trabajadores temporales para ello.

Evidentemente, son las dos grandes discusiones, me parece, en el tema migratorio. En la agenda de México desde un inicio hubo el tema desarrollo regional al cual ya se ha referido la Comisionada Elena de Conapo, también el tema de la seguridad fronteriza a través de alianzas para la frontera y sus 22 puntos de acción.

Pero en síntesis, esta es la propuesta. La propuesta como la entendemos trata de conciliar estos dos componentes utilizando el programa de trabajadores temporales para a) normalizar el estatus migratorio de la gente que se encuentra allá y b) ampliar y modernizar los mecanismos para que en un futuro la gente que decida ir para allá pueda hacerlo de manera segura y legal.

Número cinco, el gobierno de México le ha dado, como ya se mencionó, la bienvenida a esta propuesta porque constituye a nuestro juicio un paso adelante, algunos de los ponentes también lo han mencionado sí, y porque parte y esto es muy importante, de un inequívoco reconocimiento a la contribución de los migrantes, a la vida económica, social de los EU.

Seguiremos trabajando a través de los canales diplomáticas con la administración del Presidente Bush, con el congreso estadounidense, con los sectores involucrados a través de un diálogo creativo y respetuoso.

Estamos concientes de que esta propuesta, como ocurre en estos momentos, será ampliamente discutida en los círculos políticos, económicos y sociales de EU y por supuesto en México y en particular en el Congreso de este país.

No obstante, me parece que es justo reconocer que se abre una oportunidad para (inaudible) movimiento a este tema que es de la mayor importancia para millones de mexicanos.

En este proceso, me parece al gobierno de México que hay algunos aspectos que desde nuestra perspectiva se podrá, se tendrá que poner particular atención y estos son los siguientes:

1. La facilidad y la eficiencia de los procesos para acceso al programa planteado en los términos hasta este momento. 2. Las modalidades de renovación de los periodos y su duración. 3. El proceso para acceder a la residencia permanente y eventualmente a la ciudadanía, punto que como ustedes saben, la propuesta deja abierto pero no detalla. 4. El tratamiento que podría darse a personas autoempleadas. 5. Los criterios que garanticen la unidad familiar de los migrantes. 6. El tratamiento que podrían tener las personas que han sido sujetas a un proceso de repatriación administrativa. 7. Las disposiciones que garanticen la igualdad de derechos laborales, esto lo toca la propuesta pero hay que conocer cuáles son esas disposiciones. 8. La conveniencia y factibilidad de que la gente que se encuentra ya en un proceso de residencia permanente vea acelerado este proceso para abrir espacios a la nueva gente que puedan, desde este programa, solicitar la residencia. 9. Las modalidades y los espacios para acordar bilateralmente algunos de los aspectos de la operación de un programa que prosperara eventualmente con estas características. 10. Los tiempos de implementación que tendría la legislación en caso de que fuera aprobada.

Cerraría diciendo que la agenda migratoria me parece ser uno de los motores de avance conjunto de ambos países, el gobierno de México procura una estrategia sólida y consistente con la coyuntura internacional y con el contexto político de los EU.

Estamos convencidos de que este es el camino correcto y de que lograremos consolidar los mecanismos necesarios que hagan de la migración entre México y EU un fenómeno benéfico para ambas naciones.

El gobierno de México continuará trabajando para responder con visión de Estado a los retos que plantea esta vecindad con los EU.

Muchas gracias.