Palabras del Presidente Fox durante el evento El Voto de
los Mexicanos en el Exterior
Miércoles, 31 de Agosto de 2005
Discurso | Palacio Nacional.
Palabras del Presidente Vicente Fox Quesada durante
el evento El Voto de los Mexicanos en el Exterior, que tuvo
lugar en el salón Tesorería de Palacio Nacional.
Doctor
Luis Carlos Ugalde Ramírez, presidente del Consejo General
del Instituto Federal Electoral;
Don
Cándido Morales, director del Instituto de los Mexicanos
en el Exterior;
Senador
Diego Fernández de Cevallos, presidente de la Mesa Directiva
de la Cámara de Senadores;
Diputado
Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Mesa Directiva de la
Cámara de Diputados.
Señora
y señores gobernadores:
Un
ciudadano un voto, esta es la base de la democracia, de la democracia
plena, abierta, incluyente, en la que creo y por la cual he
trabajado toda mi vida.
Un ciudadano un voto, esta es la realidad que hoy, por primera
vez en nuestra historia, vivimos las y los mexicanos, y la cual
todos debemos celebrar.
Gracias
a ustedes por acompañarnos hoy en la celebración
de un logro histórico en la vida de México, el
voto de las y los mexicanos en el exterior.
Gracias
también porque todos y cada uno de ustedes son parte
de este avance democrático.
Generaciones
de mujeres y de hombres lucharon para que llegáramos
a este momento, para que en nuestro país se reconociera
plenamente el derecho de cada ciudadana y de cada ciudadano
a votar.
El
primer logro de esta gesta se alcanzó en 1953 con el
reconocimiento del legítimo derecho a la mujer a sufragar.
Hoy,
cinco décadas después, con el voto de nuestros
paisanos en el extranjero el México democrático
cierra el círculo y nos permite alcanzar así el
sufragio universal, la posibilidad de que todo ciudadano mexicano
ejerza su derecho constitucional al voto.
Este logro es inobjetable, consolida nuestra democracia y nos
fortalece como Nación, nos une como ciudadanía.
Celebremos
nuestra democracia porque hoy protege los derechos políticos
de nuestras queridas paisanas y paisanos y permite su plena
participación en el desarrollo que siempre será
de su patria.
Celebremos
a las y los legisladores que con gran visión y en un
acto de justicia que los honra ha sido posible el sufragio de
todo ciudadano mexicano, independientemente del lugar en donde
se encuentre.
Celebremos
también el valioso esfuerzo de las muchas organizaciones
civiles que hicieron de la lucha en favor de los derechos políticos
de las y los mexicanos en el exterior una bandera respetada,
y hoy finalmente victoriosa.
Mí
reconocimiento por su labor pionera, a la coalición por
los derechos políticos de los mexicanos en el exterior.
Mis
felicitaciones a las y los consejeros del Instituto de los Mexicanos
en el Exterior que tan intensamente trabajaron para alcanzar
esta victoria.
Para
mi Gobierno su compromiso y su talento han sido, por demás,
valiosos en el diseño y puesta en marcha de los programas
sociales con los que apoyamos a nuestras comunidades y su lucha
cotidiana por salir adelante. De ahí nuestro reconocimiento
pleno al Instituto de Migrantes.
Para
mi Gobierno, también, en nuestra mente y en nuestro corazón,
han estado siempre las y los mexicanos que viven y trabajan
en el extranjero, que nos llenan de orgullo, que llenan de dignidad
a nuestra Nación entera.
La
necesidad y el compromiso de apoyarlos decididamente para mejorar
sus condiciones de vida, para lograr que tengan acceso, ahí
donde viven, a documentos de identidad, a servicios de salud,
a becas para sus hijos, a respeto pleno a sus derechos laborales
y a sus derechos humanos.
Buscamos
también apoyarlos en su esfuerzo por mejorar las condiciones
en sus comunidades de origen, aquí en su país.
Programas
como Tres por Uno ayudan a fortalecer los lazos entre nuestros
paisanos de allá, con sus familias aquí, los lazos
con su tierra y la promoción del crecimiento de sus asociaciones,
de sus clubes y sus federaciones.
De
hecho, de 20 grupos con los que empezamos a trabajar hace un
par de años, hoy estamos vinculados a más de 527
clubes, impulsando más de tres mil 300 proyectos. La
lucha de nuestros paisanos por superarse es también la
nuestra.
Cada
una de sus historias de éxito es motivo de orgullo para
todos los mexicanos; por ello, nos hemos comprometido a fondo
con ustedes, por ello trabajamos con autoridades federales y
locales en el extranjero, para asegurar que se reconozcan sus
enormes contribuciones sociales y económicas.
Por
ello, hemos luchado para que disminuya el costo de los apoyos
y transferencias que envían a sus familias en México,
trabajando para que también puedan hacerse de una vivienda
o echar a andar un negocio en México.
A
través de todos ustedes quiero enviar hoy mi saludo muy
especial, cariñoso, el mayor de mis reconocimientos a
las comunidades mexicanas en el exterior, a los millones de
paisanas y paisanos que con su trabajo, con su entrega, con
su pasión, con su amor a su tierra dejan todos los días
muy en alto el nombre de nuestra Nación.
Lejos
de los suyos, en un territorio y una lengua ajenos, millones
de mexicanos dan cotidianamente lo mejor de sí y construyen
un nuevo y mejor futuro para ellos y sus familias.
Propios
y extraños reconocen su esfuerzo y su capacidad, su responsabilidad
y su voluntad de salir adelante, reconocen también su
aportación cotidiana al crecimiento y engrandecimiento
de las comunidades que los reciben, así como la generosidad
con la que apoyan a sus pueblos y comunidades de origen.
Sus
familias saben bien la importancia y la magnitud de esta ayuda
invaluable, solidaria y generosa; gracias a ella se echa un
piso firme, un cuarto adicional, un segundo piso en el hogar,
gracias a ella se pone a trabajar la tierra o se inicia un pequeño
negocio.
Cuántas
parcelas y proyectos hoy en el campo mexicano florecen gracias
a los recursos que envían los suyos, cuántos kioscos,
plazas, parroquias, iglesias, escuelas, parques, canchas han
sido construidos o remozados gracias a su cariño por
el terruño, gracias a su amor por México.
Cuántos
comercios, talleres, pequeñas empresas y negocios se
han puesto en marcha que hoy mejoran el ingreso de sus familias
y que han sido parte fundamental en la reducción de la
pobreza en nuestro país.
Por eso, a todas, a todos ellos quiero decirles que hoy su viejo
anhelo de participar en la vida política-económica
de su país es ya una realidad.
Este
México que los vio partir, su familia que los despidió
con lágrimas en los ojos, este país que los recibe
siempre con los brazos abiertos, lleno de cariño y reconocimiento;
este México, este México de ustedes, de sus familias
les reitera hoy que es y será siempre su Patria.
Las
y los mexicanos constituimos una Nación unida, fuerte
e indivisible. Somos un mismo pueblo y ninguna frontera ha podido
ni podrá dividirnos.
Ustedes
nunca estuvieron ausentes de nuestro corazón, y hoy con
hechos les garantizamos que nunca más estarán
ausentes de la vida democrática de México.
Así,
en julio del año entrante, las y los mexicanos podrán
votar para elegir al próximo Presidente de la República,
desde cualquier país en el que se encuentren.
Las
reformas que les permitirán ejercer sus derechos políticos
fueron resultados de suma de esfuerzos, de trabajo en equipo
y voluntad política del Congreso de la Unión,
del Poder Ejecutivo, de los gobiernos estatales y de todas las
fuerzas políticas representadas en el Legislativo, del
Instituto Federal Electoral, pero principalmente, esto es obra
de ustedes, de sus organizaciones, de ustedes ciudadanos orgullosamente
mexicanos en el exterior y junto con ustedes, también
sus familias que aquí apoyaron decididamente que progresara
esta iniciativa.
La
unión en torno a un objetivo común y justo dio
sus frutos, una legislación democrática que por
primera vez permitirá a todos los mexicanos ejercer su
derecho al voto. México se los prometió y México
se los cumplió.
Celebremos
juntos el haber alcanzado una democracia que a través
del sufragio universal crece y se fortalece. Alegrémonos
de construir una Nación sólidamente unida, unida
por profundas raíces culturales, unida por la diversidad
y hoy, también, unida por una legislación que
ya no hace diferencias entre los mexicanos.
Festejemos
la unión de esfuerzos que en el marco de nuestra pluralidad,
nos permitió vencer los obstáculos y reticencias
para que nuestros queridos paisanos, paisanas ejerzan el derecho
al voto consagrado en nuestra Carta Magna.
Amigas
y amigos:
Juntos
lo hicimos y juntos habremos de continuar, es sólo el
punto de partida.
El
cambio fue un logro de todos y todos habremos de asegurar que
en el futuro quienes vivan fuera de nuestras fronteras puedan
contar con la credencial de elector con fotografía, que
cuenten con información amplia de este derecho y de la
gran oportunidad que significa para cada uno votar y elegir
a sus autoridades; así hoy están ya en condiciones
de emitir su voto por la vía postal.
A
pesar de los desafíos que aún debemos superar
nada ni nadie puede empañar la victoria alcanzada.
Un
ciudadano, un voto.
Esta
es la premisa de toda democracia y eso es, precisamente, lo
que hoy ofrece el México democrático: un voto
libre, secreto y respetado no sólo a ésta, sino
también a las futuras generaciones de mexicanas y mexicanos.
Qué
viva nuestra democracia, sigamos consolidándola, sigamos
nutriéndola, sigamos promoviéndola.
Qué
vivan nuestros paisanos y paisanas, sus familias.
Y
que viva México.