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“LOGROS Y RETOS DE
LOS PROGRAMAS DE SALUD PARA LOS MEXICANOS EN EL EXTERIOR”
Dr. Julio Frenk
Secretario de Salud
Dr. Alfonso Petersen
Farah, Secretario de Salud del estado de Jalisco;
Don Cándido Morales,
Director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior;
Distinguidas
consejeras y distinguidos consejeros integrantes del Consejo
Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior;
Señoras y señores:
Agradezco la cordial
invitación a participar en esta V Reunión Ordinaria del Consejo
Consultivo del IME que, en esta ocasión, se lleva a cabo en la bella
ciudad de Guadalajara, capital del próspero estado de Jalisco, un
estado de gran tradición migratoria a los Estados Unidos de América y
que mantiene una estrecha vinculación con sus comunidades en el
exterior.
Celebro poder
compartir estas reflexiones con los y las integrantes de este primer
Consejo Consultivo, organismo compuesto por destacados líderes
mexicanos, mexicano americanos y canadienses así como por
representantes de las organizaciones latinas más importantes de los
Estados Unidos. Reconozco en ustedes un grupo comprometido con las
mejores causas de nuestros migrantes en los Estados Unidos y Canadá.
La salud es una
condición básica para el individuo; la población es un elemento
fundamental para cualquier Estado. En efecto, del capital humano de un
país dependerá, en gran medida, el progreso y desarrollo del mismo. El
Gobierno de México, entonces, tiene como una de sus principales
prioridades el garantizar a su población el acceso a servicios de
salud de calidad.
En el caso de nuestro
país, existe un fenómeno migratorio que, durante las últimas décadas,
ha ido modificando sus patrones: se ha incrementado la magnitud de los
flujos de migrantes y se han diversificado las regiones tanto de
origen como de destino de dichos migrantes. Asimismo el fenómeno
migratorio ha perdido su circularidad por lo que ha aumentado el
tiempo de permanencia en los Estados Unidos. La migración es un
generador de vulnerabilidades que se manifiesta en dificultades
físicas y emocionales para los migrantes.
Este fenómeno ha dado
como resultado una gran diáspora de connacionales que viven en el
exterior. Aproximadamente el 98.7% de los mexicanos que radican fuera
de nuestras fronteras, residen en los Estados Unidos de América.
Representan una población de cerca de 23 millones de personas, donde
se incluye a los más de diez millones nacidos en México y a la
población de ascendencia mexicana.
La importancia de
dicha población es fácilmente palpable en ambos países: en el 2004,
los migrantes mexicanos representaron el 32% del total de los
extranjeros residentes en los Estados Unidos y contribuyen en mucho al
desarrollo económico y social de aquel país. En cuanto a México, de
acuerdo a cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) el 96% de
los 2,350 municipios del país presentan algún tipo de contacto con la
Unión Americana a través de la migración.
México considera que
la salud es la necesidad más básica de todas las formas de vida y una
precondición imprescindible para el desarrollo humano. La población
migratoria hacia los Estados Unidos de Norteamérica tiene, por
derecho, atención a la salud en su lugar de origen y de la misma
manera tiene derecho a conservar su salud en el lugar en donde decida
trabajar. De ahí que una buena y estrecha cooperación internacional
resulta fundamental para atender las necesidades de salud de la
población migrante.
A través de la cooperación binacional
hemos coordinado estrategias para mejorar el acceso y la calidad de
los servicios de salud de los trabajadores migrantes y sus familias;
promover el cuidado de la salud mediante acciones de información a la
población migrante para lograr un mayor impacto en la prevención de
enfermedades y fortalecer los vínculos de comunicación entre ambos
lados de la frontera, con el fin de atender a la población migrante y
en especial a los grupos más vulnerables como son las familias de los
migrantes.
Se estima que el 68 por
ciento de los migrantes mexicanos en Estados Unidos carece de acceso a
los servicios de salud y que sólo uno de cada siete connacionales
recibe beneficios de los programas gubernamentales para personas de
bajos ingresos.
La Secretaría de Salud
desde el inicio de la administración del Presidente Vicente Fox
atendió, en los hechos, la voluntad de proteger a la población
migrante. A ello respondió la inclusión en el Programa Nacional de
Salud 2001-2006 del Programa “Vete Sano, Regresa Sano” que busca dar
un blindaje sanitario al migrante y a su familia al brindar
información, atención preventiva y atención a su salud en el lugar de
origen, en el traslado y en el lugar de destino de los migrantes. El
programa cubre, ahora, la totalidad del territorio nacional con los
siguientes componentes: información básica y de orientación;
comunicación educativa en forma bilingüe y focalizada; capacitación en
contenidos educativos en salud; y atención médica con base en las
cartillas de salud. Además, el Programa cuenta con materiales de
promoción de salud especialmente diseñados para la comunidad mexicana
migrante; como el ABC de la Salud del Migrante. Sumado a ello, se
realizan campañas en los medios de comunicación radiofónicos.
Reconocemos en la salud un
componente vital de una política pública integral hacia los migrantes.
La atención a la salud es un derecho humano fundamental que además
representa una gran oportunidad para tender lazos de cooperación con
nuestros vecinos. Sabemos que los microbios no viajan con pasaporte y
cuidar la salud de los demás ayuda a cuidar nuestra propia salud. Con
esto en mente, se han emprendido diversas acciones a favor de la salud
de los mexicanos en el exterior.
En un primer acercamiento,
se realizan acciones de promoción de la salud, donde se busca el
contacto directo con la población. Como ejemplo de esta estrategia,
tenemos la Semana Binacional de Salud; una semana al año que ha
coincidido con la Tercera Semana Nacional de Salud, durante la cual,
se llevan a cabo acciones sincronizadas y complementarias en ambos
países; con continuidad institucional. Esta estrategia nació de una
productiva colaboración que tenemos emprendido con la Universidad de
California y la Fundación The California Endowment en la llamada
Iniciativa de Salud México – California que dirige, con gran acierto y
entusiasmo, Xóchitl Castañeda, miembro del Consejo Consultivo que hoy
se encuentra aquí reunido. Reconozco también el compromiso de la
Comisión de Salud, presente el día de hoy, por su voluntad y
disposición para extender las acciones de la Semana Binacional a un
mayor número de estados en la Unión Americana. Como ustedes saben esta
5ª Semana Binacional de Salud dará inicio en la ciudad de Chicago,
Illinois en octubre próximo. Ahora también habrá Semana Panamericana
de la Salud.
El objetivo principal
de la Semana Binacional de Salud es acercar a la comunidad migrante
con los servicios de salud disponibles en los Estados Unidos; y, para
ello, una de las estrategias utilizadas es una que ya ha demostrado su
efectividad en México: el modelo de las Semanas Nacionales de Salud
donde, mediante una gran movilización social, se acercan los servicios
de salud a los lugares de difícil acceso del territorio nacional.
Cabe mencionar, que si
bien el componente central de las semanas nacionales de salud en
México son las acciones intensivas de vacunación, en Estados Unidos
cada una de las organizaciones y los estados participantes ha definido
sus prioridades de acuerdo con las necesidades regionales, de esta
manera, se lleva a cabo una gama amplia de acciones de vacunación,
salud de la mujer, salud bucal, salud de los adultos mayores,
tuberculosis, diabetes y VIH SIDA, entre otras.
Las semanas
binacionales se basan en una participación comunitaria amplia que
incluye ferias de la salud, distribución de materiales educativos y
exámenes médicos. Los años anteriores, la semana se concentró en el
estado de California, donde vive un número muy importante de los
migrantes de origen mexicano. El año pasado la Semana se extendió a
15
estados de la Unión Americana (Arizona, California, Delaware, Indiana,
Illinois, Kansas, Kentucky, Missouri, Nebraska, Nuevo México, Nueva
Jersey, Nueva York, Ohio, Pennsylvania y Texas). Gracias a la Semana
Binacional de Salud 2004, cerca de 140 mil personas fueron
beneficiadas con acciones de salud.
Quiero reconocer la
participación entusiasta de 34 consulados de México y del Instituto de
los Mexicanos en el Exterior, gracias a la cual ha sido posible
impulsar esta iniciativa a favor de la salud de los migrantes.
Asimismo, la
Secretaría de Salud, en coordinación con la Dirección General de
Protección y Asuntos Consulares de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, se encarga de la repatriación de connacionales enfermos;
se brinda apoyo a todo mexicano que se encuentre con problemas de
salud. Para ello, la Secretaría de Salud canaliza a los enfermos a la
Institución del Sector Salud que pueda proporcionar la atención médica
requerida por los mismos buscando, al mismo tiempo, que dicha
Institución se localice lo más cerca posible al lugar de residencia de
cada connacional atendido.
Buscamos recorrer
avenidas futuras como la creación de un Fondo de repatriación para
pacientes que permitan la reubicación de los pacientes que sufran
accidentes en el proceso del trayecto migratorio.
Otro programa,
instaurado durante la presente Administración, y que en colaboración
con diferentes agencias de salud estadounidenses y con The California
Endowment, ya ha demostrado su eficacia es el Programa de Ventanillas
de Salud en los Consulados de México. Implementado en su fase piloto
en los Consulados de Los Angeles y San Diego, durante los años 2003 y
2004; el programa brinda orientación a los mexicanos en territorio
estadounidense acerca de los servicios de salud disponibles en su
localidad. Los objetivos específicos del mismo son los siguientes:
inscribir a los mexicanos sin cobertura a los programas de salud
pública para los que sean elegibles; establecer hogares médicos; y
ofrecer orientación y sobre prevención de la salud. En menos de dos
años, más de 150,000 personas, así como sus familias, se han
beneficiado de estos servicios; aproximadamente 9,200 individuos
recibieron asistencia para establecer hogares médicos y obtener seguro
médico. En la siguiente fase del programa, con la participación de la
Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos, se extenderá el
número de consulados abarcados por el programa Ventanillas de Salud.
En otra línea de
acción, se busca el intercambio binacional de promotores y
profesionales de la salud, a fin de que conozcan los sistemas de salud
de sus respectivas contrapartes; considerando que se atiende a un
mismo paciente: el migrante mexicano. Para ello, y con el valioso
apoyo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, la Secretaría de
Salud lleva a cabo Jornadas Informativas de Profesionales de la Salud,
durante las cuales, entre 20 y 30 profesionales que atienden a
nuestros connacionales en Estados Unidos, visitan México para conocer
el funcionamiento del sistema de salud.
La siguiente línea de
acción consiste en los proyectos binacionales de investigación en
salud del migrante. En este sentido, se puede mencionar el proyecto en
el cual trabajamos conjuntamente la Secretaría de Salud, el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), el Instituto para México y
Estados Unidos de la Universidad de California (UC MEXUS), la
Fundación The California Endowment y la Fundación México – Estados
Unidos para la Ciencia; quienes aportamos recursos financieros para la
formación de equipos de investigación binacionales integrados tanto
por investigadores de la Universidad de California, como por
investigadores de instituciones mexicanas. El objetivo fundamental es
el proveer de fondos semilla para desarrollar proyectos en las
disciplinas que mejoren el conocimiento en aquellos factores
relacionados con la salud y la migración que afectan a los
trabajadores de origen mexicano y a sus familias en California y
México. En el mediano plazo, se prevé la creación de una red
binacional de investigadores e instituciones de investigación
estadounidenses y mexicanas que puedan aportar sus conocimientos y,
por ende, alimente la toma de decisiones en cuanto a políticas
públicas relacionadas con salud y migración.
Cabe mencionar los
esfuerzos que realiza la Secretaría de Salud en cuanto al Programa de
Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá (PTAT); programa que
comenzó en 1974 con el traslado de 203 trabajadores mexicanos a dicho
país. El Programa ha demostrado su éxito al permanecer vigente a 30
años de su puesta en marcha; en el año 2003, se contó con la
participación de 10,595 trabajadores mexicanos. Para agilizar la
afiliación al Programa, así como para ayudar a la economía del
trabajador mexicano, ahorrándole gastos en pasajes, hospedaje y
alimentación, la Secretaría de Salud ha iniciado el proceso de
descentralización del examen médico; requisito solicitado por el
gobierno canadiense. Además, esta descentralización nos permitirá
conocer el estado de salud del trabajador mexicano a su regreso.
Una democracia no se
agota en el ejercicio de los derechos políticos sino que incluye el
ejercicio de derechos sociales. Cada año 3.5 millones de personas se
empobrecen por los gastos catastróficos. Existía una paradoja de hacer
compatible un derecho constitucional y con el acceso a servicios de
salud. De ahí la necesidad de crear mecanismos solidarios y justos en
un esquema de aseguramiento universal.
Quisiera detenerme en
una importante transformación estructural que vive nuestro sistema de
salud y que habrá de permitir el ejercicio efectivo del derecho a la
protección de salud consagrado en nuestra Constitución. Se trata de la
Reforma a la Ley General de Salud, aprobada en abril del 2003, y que
dará protección financiera a 45 millones de mexicanos y mexicanas,
incluyendo a las familias que se empobrecen cada año para atender su
salud.
Debemos reconocer que
nuestro sistema de salud nació dividido, separó a la población entre
aquellos que tenían derechos sociales perfectamente definidos, a
quienes llamó derechohabientes, y aquellos que quedaban sujetos a la
acción asistencial del estado, a quienes denominó población abierta.
Si bien este modelo respondió a las condiciones del México de los años
cuarenta, del siglo pasado, dejó de atender las exigencias actuales
del desarrollo económico y social. Con la reforma aprobada por el
Congreso, la inversión pública en salud se elevará de manera gradual,
sostenible y fiscalmente responsable. Ello dará protección a los
mexicanos y mexicanas que hoy carecen de seguridad social formal y
corregirá las desigualdades en materia de asignación de recursos.
Al día de hoy contamos
con más de 1.5 millones de familias afiliadas lo que representa más de
6 millones de personas. Este año la meta será alcanzar a 3 millones de
familias.
Dadas sus
implicaciones financieras, la nueva ley contempla un periodo de siete
años para ir extendiendo gradualmente la cobertura del Seguro Popular.
Sin embargo, desde un principio fue claro que hay ciertos problemas
prioritarios que no pueden esperar ese tiempo como es el cáncer
infantil, el cáncer cérvico uterino, el tratamiento de VIH/SIDA y la
atención a cataratas. Se trata de impedir que miles de niños y
adolescentes sigan muriendo innecesariamente por cáncer. Este
padecimiento se ha convertido ya en la segunda causa de muerte de la
población escolar.
En atención a las
instrucciones del Presidente de la República, Vicente Fox, habremos de
iniciar una afiliación estratégica para los migrantes. Se trata de
incorporar a los familiares que vivan en Estados Unidos de las
familias que ya están afiliadas al Seguro Popular. Cabe mencionar que
la atención médica será en territorio nacional y que los migrantes que
se hayan incorporado recibirán los servicios y medicamentos gratuitos
incluidos en el Programa que cubre los padecimientos crónicos más
comunes como diabetes, VIH/SIDA e hipertensión, entre otros.
Adicionalmente estamos
trabajando en una modalidad del Plan de Alta Especialidad del Migrante
para que quienes requieran utilizar estos servicios puedan regresar a
México a recibir atención especializada. Ello incluirá los costos de
traslado y tratamiento médico.
Señoras y señores
consejeros:
En materia de salud, no
hay logros permanentes es preciso trabajar, día con día, para
conservar la salud. El reto de cualquier programa es dar o acercarse
a los resultados esperados y, al hacerlo, tener continuidad.
En el caso de los
programas a favor de la salud de nuestros connacionales en el
exterior, su éxito, persistencia y ampliación dependen de la
confianza que logren generar en los migrantes mexicanos. Y la mejor
manera de ganarse la confianza y aceptación de los migrantes es, como
se ha hecho hasta ahora, con resultados visibles y tangibles.
El principal reto,
entonces, es doble; acercarse a la comunidad migrante para mejorar su
acceso a los servicios de salud y hacer esto de manera gradual,
continua, eficiente y con un contacto sensible y humano.
Debido a la naturaleza del
fenómeno migratorio, es imprescindible una colaboración estrecha entre
ambos gobiernos; colaboración que no sólo redundará en beneficio de la
salud de nuestros connacionales y la población fronteriza en ambos
países, sino que también construirá un puente de desarrollo social,
político y económico binacional; un puente, finalmente, entre México y
sus mexicanos en el exterior.
Asegurar los derechos
humanos de los migrantes ha sido un tema central de la política
exterior del Presidente Vicente Fox. Una protección efectiva de la
dignidad de la persona humana pasa por conservar una buena salud
mediante el acceso a los servicios de salud de calidad y culturalmente
adecuados. Para conseguirlo, es necesario profundizar los mecanismos
cooperativos que aprovechen las sinergias potenciales con la sociedad
civil.
La participación de
los Consulados y del Instituto de los Mexicanos en el Exterior es
indispensable para adecuar los programas y estrategias con las
realidades locales. Además, las acciones para la salud de los
migrantes requieren la movilización de la comunidad de origen mexicano
y de los clubes de oriundos.
Hemos procurado hacer de
la salud un puente en el cual las fronteras se disuelven y la
solidaridad se fortalece. Deseamos seguir avanzando en la convergencia
de esfuerzos, para hacer de la salud un objetivo social que unifique a
todos los mexicanos independientemente de
dónde vivan.
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