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México,
D.F., 20 de marzo de 2003
DISCURSO
DEL SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES, LUIS ERNESTO DERBEZ BAUTISTA,
DURANTE LA INAUGURACIÓN DEL CONSEJO CONSULTIVO DEL INSTITUTO
DE LOS MEXICANOS EN EL EXTERIOR
Muy
buenos días a todos ustedes. Señores y señoras
consejeros, bienvenidos a nuestro país. Señores gobernadores,
muchas gracias por estar aquí con nosotros. Señoras
y señores, senadores y diputados, muy amables por acompañarnos.
Colegas del gabinete y miembros del Consejo Nacional para las Comunidades
Mexicanas en el Exterior, señor Gaddy Vázquez, representante
personal del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Amigos todos.
Me uno a las palabras del señor Presidente de la República
para extender a todos ustedes la más cordial de las bienvenidas
en este su país, nuestro país.
Esta es una grata ocasión en la que el Consejo Consultivo
de los Mexicanos en el Exterior se reúne por primera vez,
efectivamente, con un retraso respecto a lo que habíamos
planeado, pero esperamos poco a poco ir ganando al tiempo, trabajando
codo a codo con ustedes en esto que tiene que ser la definición
de políticas claras de apoyo del gobierno de nuestro país
hacia los mexicanos en Estados Unidos y el resto del mundo. Espero
que su estancia en esta capital mexicana sea tan agradable como
fructuosa.
El gobierno del Presidente Fox, no les debe quedar duda, otorga
la más alta prioridad al establecimiento de mecanismos ágiles
y efectivos que permitan una mayor capacidad de acercamiento a los
compatriotas que, por diversas razones, han decidido radicar de
manera temporal o permanente fuera de nuestra nación.
El esfuerzo por concretar la iniciativa del Presidente ha logrado
convocar a todas las partes interesadas, migrantes, gobiernos de
los estados, organizaciones latinas, secretarías de Estado,
Congreso de la Unión, para crear una política de Estado
con objetivos de largo plazo que garanticen la coordinación
institucional en el tema y el pleno uso del poderoso instrumento
que representan las 45 oficinas consulares de nuestro país
en los Estados Unidos de Norteamérica y las otras 30 en el
resto del mundo.
Como ustedes saben, este proceso de conformación de una estructura
institucional para la atención a las comunidades mexicanas
en el exterior no tiene precedentes en la historia de México.
A pesar de que nuestro país ha sido claramente un país
donde la emigración ha sido un fenómeno persistente
durante más de un siglo y medio, a una instalación
y primera sesión del Consejo Consultivo del Instituto de
los Mexicanos en el Exterior, hoy hemos dado un paso de gran importancia
en la construcción de una política coherente, de largo
plazo, en lo referente a la atención de nuestras comunidades
en el exterior.
Este órgano asesor del que ustedes forman parte, constituye
un puente en que juntos ahora tendemos para la comunicación
entre las propias comunidades así como entre éstas
y su país de origen, sus raíces y sus tradiciones.
Las comunidades que ustedes representan son sin duda diversas, como
lo reflejarán, esperamos, las opiniones y puntos de vista
que ustedes verterán.
Nuestro deseo es que el Consejo sirva como un punto de encuentro
entre los migrantes de primera generación y los estadounidenses
de ascendencia mexicana, entre las organizaciones mexicano-americanas
y las agrupaciones de oriundos, entre los líderes que provienen
de comunidades tradicionales y aquellos que representan a los nuevos
asentamientos.
Esta es una política de Estado de largo plazo. La agenda
de trabajo del Consejo y de sus comisiones es amplia y variada.
En muchas áreas estaremos de acuerdo, en otras quizá
no, lo que puedo asegurarles a ustedes es el compromiso del Consejo
Nacional y del Instituto, y que trabajaremos siempre junto con ustedes
para encontrar los mecanismos idóneos y el avance hacia metas
que nos vayamos trazando de manera común.
La población de origen mexicano a la que dedicamos nuestra
atención está llamada a ser una voz de moderación
en ambos lados de la frontera. Su influencia es una avenida en dos
sentidos, sus ideas, su presencia, sus aspiraciones ejercerán
un impacto de largo aliento tanto en México como en su país
de residencia.
Hacia México, una de las asignaturas de mayor relevancia
es la de incorporar la voz de los mexicanos en el exterior en la
búsqueda de alternativas a la democracia de nuestra nación.
Quiero expresarles mi convicción y la del señor Presidente
de la República de que, a pesar de la complejidad del tema,
debemos y podemos hallar una fórmula para que los ciudadanos
mexicanos que residen en el exterior puedan participar de manera
activa en esta democracia nuestra.
Y hacia los Estados Unidos, el tema migratorio sigue siendo una
prioridad para el Presidente Fox. Los grupos organizados de compatriotas
tienen capacidad para abonar el terreno y hacer posible, mediante
acciones conjuntas que complementen las acciones que estamos llevando
a cabo a nivel federal, llegar a acuerdos bilaterales que permitan
una emigración segura, legal y ordenada de beneficio para
ambas naciones.
En México nos da mucho gusto y nos llena de orgullo cuando
nos enteramos de los éxitos obtenidos por compatriotas como
ustedes y, como muchos de ustedes, de sus logros en el arte, en
la academia, el deporte, la ciencia, la empresa o el trabajo comunitario.
Una comunidad mexicana en el extranjero unida, próspera e
influyente nos invita a quienes vivimos en México a redoblar
nuestro esfuerzo por trabajar más duro, para el desarrollo
de nuestro país.
Muchas gracias, y en unos momentos estará con nosotros el
señor Presidente de la República.
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