Palabras del Secretario Luis Ernesto Derbez durante el acto inaugural de la II Reunión Ordinaria del Consejo Consultivo del IME Viernes 7 de noviembre, 2003

A siete meses de nuestro primer encuentro, nos volvemos a reunir aquí, en la residencia oficial de Los Pinos, para revisar conjuntamente el estado de las relaciones entre México y las comunidades mexicanas en el exterior.

A lo largo de estos últimos siete meses, el Instituto encabezado por Cándido Morales se ha dedicado a consolidar los mecanismos de trabajo que, si bien apenas pudieron ser esbozados durante nuestro primer encuentro en marzo pasado, ahora empiezan a cobrar forma gracias al talento y al compromiso de muchos de ustedes. Quisiera aprovechar esta oportunidad para subrayar los principales ejes alrededor de los cuales ha girado el trabajo del Instituto.

El primer eje ha sido llegar a compromisos conjuntos sobre la mejor manera de organizar los trabajos del Consejo. Para ello, funcionarios del IME y un grupo de Consejeros electos por ustedes mismos han formulado una nueva propuesta de Lineamientos Operativos que busca conciliar las necesidades de la Cancillería como institución convocante, con las preocupaciones de muchos de ustedes sobre la manera más efectiva de operar, de cara a las comunidades que representan.

Como todo documento, la nueva versión de los lineamientos es perfectible y estoy seguro que, con el tiempo, habrá amplias oportunidades para enriquecerla con base en la experiencia. Sin embargo, lo importante es que constituye una guía que le dará certidumbre y dirección a sus trabajos, al tiempo que garantizará la autonomía que ustedes requieren para definir prioridades y planes de trabajo.

Un segundo eje ha sido la promoción de un mejor conocimiento de México y de nuestra oferta institucional de atención a los migrantes, mediante la organización de Jornadas Informativas para líderes comunitarios y de opinión en Estados Unidos. Para finales de año, habremos traído a México a más de 350 líderes, y esperamos el próximo año traer a muchos más. Con las jornadas, nuestro propósito ha sido no sólo familiarizar a estos líderes sobre los esfuerzos de México por atender a la población residente en el exterior, sino también servir como una instancia aglutinadora de la cada vez más amplia oferta de servicios que ofrece nuestro país a sus llamados “hijos ausentes”.

Aparte de las jornadas, hemos utilizado intensamente el internet para difundir información sobre lo que acontece en las comunidades mexicanas en Estados Unidos, a través tanto del portal del IME como del boletín electrónico Lazos.

Poco a poco hemos ido consolidando una red de información que vincula al conjunto de liderazgos locales, actualmente dispersos a lo largo de todo Estados Unidos. Esta red ha probado ser de extraordinaria ut ilidad para promover, tanto en nuestras comunidades como, en general, en la opinión pública de aquel país, un mejor conocimiento sobre la confiabilidad de la Matrícula Consular mexicana como documento de identidad. Aprovecho esta oportunidad para expresar mi agradecimiento al sinúmero de organizaciones latinas e inmigrantes en Estados Unidos que han defendido la matrícula mexicana. Gracias al esfuerzo de todos ustedes, en los últimos meses se han multiplicado las instituciones financieras y las instancias de gobierno local que al aceptar la Matrícula le abren la puerta a nuestros paisanos a su amplia gama de servicios.

Un tercer eje del trabajo del IME ha sido fortalecer la capacidad del Consejo para cumplir con su mandato, que es el de darle voz a los migrantes y a sus descendientes, por medio de la formulación de recomendaciones de política pública.

Las primeras recomendaciones de este Consejo, junto con sus respectivas respuestas, pueden ya ser consultadas en el portal del Instituto. El nuestro es un diálogo que ocurre a la vista de todos, en condiciones que garantizan la transparencia y la rendición de cuentas. Está en ustedes decidir cuáles de estas recomendaciones han sido suficientemente atendidas como para considerarlas desahogadas; cuáles deben ser planteadas nuevamente, quizá de manera más puntual; y cuáles, por otro lado, deben ser presentadas por primera vez en el marco de esta Segunda Reunión Ordinaria.

En mi calidad de Secretario Técnico del Consejo Nacional para las Comunidades Mexicanas en el Exterior, agradezco a las once Secretarías ahí representadas el apoyo brindado para responder a las propuestas formuladas por el Consejo Consultivo. Agradezco igualmente el apoyo decidido de los gobiernos de las entidades de la República representados en este Consejo, así como de los señores y señoras legisladores que, desde el Poder Legislativo, han seguido con sumo interés los primeros pasos del nuevo esquema institucional.

Tal como lo adelantamos en este mismo espacio hace siete meses, sabemos que no estamos de acuerdo en todo, pero tampoco aspiramos a ello. El ejercicio en el que estamos involucrados no pretende imponer la uniformidad de opiniones ni cooptar los esfuerzos autónomos de organización de las comunidades que ustedes representan.

En este diálogo institucional en el que ustedes nos hacen una serie de recomendaciones puntuales a las que nosotros respondemos con el concurso de las diferentes dependencias del gobierno, lo que buscamos es crear un espacio para la concertación y el intercambio de puntos de vista entre los principales actores involucrados en las relaciones de México con sus comunidades en el exterior. Buscamos formular una política de Estado, con miras de largo aliento y ajena a cualquier tinte partidista. La participación activa de ustedes, los representantes de las comunidades a las que pretende servir el Gobierno de México, constituye la mejor garantía de continuidad y compromiso de largo plazo con el que podemos contar.

En otras palabras, lo que estamos haciendo aquí es institucionalizar la relación con el México de afuera. En la medida en que vayamos consolidando el diálogo institucional entre ambas partes, iremos poco a poco identificando una agenda compartida, una agenda de trabajo común que nos permita crear sinergias entre los esfuerzos de las comunidades organizadas y el Gobierno de México. La creciente aceptación de la Matrícula Consular, a la que hacía referencia hace unos momentos, es quizá el mejor ejemplo específico que puedo citar de lo que se puede lograr trabajando juntos. Los exhorto a que durante estos dos días, y en general durante los años que tengan ustedes el privilegio de formar parte de este Consejo, dediquen sus mejores esfuerzos a identificar las áreas donde nuestro trabajo conjunto pueda contribuir a consolidar a la población de origen mexicano en Estados Unidos, como un puente de entendimiento entre el país de sus orígenes y el país de su adopción.

Confío en que los trabajos de este Consejo Consultivo harán cada vez más claro lo que quizá para ustedes es obvio: los migrantes y sus descendientes son los mejores aliados de México en el exterior.

Muchas gracias,