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Marci
Rios Consejero de Yuma, AZ
Día 1 de Diciembre, 2004
Muy
pero muy buenas tardes:
HONORABLE SEÑOR PRESIDENTE DE MEXICO, LICENCIADO VICENTE
FOX;
SEÑOR
SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES, LUIS ERNESTO DERBEZ;
SEÑOR
CANDIDO MORALES, DIRECTOR DEL IME;
CONSEJEROS
Y CONSEJERAS.
Es para mi un gran honor estar aquí en el país donde
nací, haciendo uso de la palabra en representación
de mis colegas del Consejo Consultivo del IME.
Sr. Presidente, he sido testigo de que mis compañeros del
Consejo Consultivo del IME, que fueron electos en sus comunidades,
han trabajado duro para mejorar los niveles de vida de los millones
de mexicanos que viven en Estados Unidos y el Canadá. Por
ello, quisiera dar un reconocimiento a todos los consejeros del
IME por su entusiasmo, por su energía y por su enfoque que
han puesto en el IME. Ojalá que otros consejeros que nos
reemplacen tengan la misma energía que tenemos todos nosotros.
Sr. Presidente, en estos dos años quienes integramos el Consejo
Consultivo del IME, hemos promovido mucho el ramo de educación,
clínicas de salud, y hemos realizado una intensa promoción
para que, en la elección de 2006, se haga efectivo el derecho
al voto de los mexicanos que radicamos en el exterior. Sin embargo,
el trabajo organizado en beneficio de nuestras comunidades en el
exterior, apenas inicia. Quienes vivimos en Estados Unidos, enfrentamos
ya nuevos retos, uno de ellos combatir y derrotar la proposición
200 en el estado de Arizona, por ser una proposición racista
que tendría un impacto negativo para nuestros niños
en materia de educación,
porque les impediría el acceso a la escuela; por ser una
propuesta que impediría la atención médica
de miles de mexicanos, siendo que la educación y la salud
constituyen derechos reconocidos, universalmente.
Sr. Presidente, a usted lo admiro por la iniciativa de crear el
Instituto de los Mexicanos en el Exterior. Al crear el IME, usted
nos permitió, por vez primera en la historia, tener voz en
las comunidades mexicanas para participar en la elaboración
de las políticas públicas que el Gobierno de México
lleva a cabo buscando el beneficio de los millones de mexicanos
que vivimos fuera de nuestro país, pero que seguimos trabajando
también para el bien y el progreso de México.
Quisiera también reconocer la labor del personal del IME
que tanto en los consulados como en la sede de al Ciudad de México,
nos han apoyado y asistido en nuestra labor cotidiana como consejeros.
A usted Sr. Presidente, quiero pedirle que el Gobierno de México
siga apoyando las oficinas consulares.
Sr. Presidente, al igual que usted vengo de una familia humilde
de diez hermanos, los diez nacimos en casa y fuimos creados con
los pechos de mi madre. Mis padres fueron trabajadores del campo
en los tiempos de los braceros y dormíamos en los campos.
Llegamos a Estados Unidos sin conocer a nadie, sin hablar el idioma,
pero a través del trabajo nos abrimos muchas puertas, al
igual que lo han hecho miles de mexicanos.
En mi historial he tenido oportunidad de conocer a personas muy
importantes, y siempre he utilizado esas oportunidades para apoyar
el beneficio de los nuestros. Por siete años, fui uno de
los nueve asesores de la Procuradora Janet Reno en temas de migración.
Durante ese tiempo, logramos muchas cosas buenas para los mexicanos.
Por ejemplo, se eliminaron las filas de espera para obtener permisos
de migración; se redujo el tiempo de espera para obtener
la ciudadanía que antes tomaba de 3 a 4 años y que
ahora toma menos de un año; también logramos que se
instalaran cartelones en las puertas fronterizas y los sectores
migratorios para facilitar que nuestros paisanos pudieran hacer
llegar a las autoridades estadounidenses quejas por el maltrato.
Tuve también la oportunidad de establecer una amistad con
el ex Presidente Bill Clinton, con quien apenas hace diez días
tuve la oportunidad de platicar otra vez. En esta ocasión,
le platique acerca del trabajo que hacemos en el IME y cómo
éste beneficia no sólo a los mexicanos, sino también
a las comunidades estadounidenses y canadienses en las que los nuestros
se integran. El me respondió: “que lastima que este
Instituto no se creo cuando yo era Presidente, porque lo habría
apoyado; porque este esfuerzo es un esfuerzo binacional que contribuye
al entendimiento de dos pueblos vecinos, socios y amigos”.
En mi labor comunitaria, tengo el privilegio de tomar juramento
a las personas que adoptan la ciudadanía estadounidense.
Tuve honor de ser la persona que le tomara juramento a la Dama que
me trajo al mundo, a mi señora madre quien a la edad de 87
años, se hizo ciudadana de los Estados Unidos para poder
votar en una elección estadounidense por su hijo. Al igual
que muchos, soy una prueba viviente de que los mexicanos sí
nos integramos a la sociedad estadounidense. Pero también
soy prueba de que esa integración no significa negar nuestro
origen, ni dejar de trabajar en beneficio de los mexicanos que llegan
a este país de origen migrante.
Sr. Presidente, al igual que usted, he tenido que trabajar duro
y vencer barreras para abrirme camino en los Estados Unidos, país
al que llegue con mis padres cuando tenía 8 años.
Trabajo en beneficio de los mexicanos, porque he pasado por ese
camino como migrante antes. Por eso estoy cerca apoyando a quienes
necesitan asesoría y consejos para abrirse puertas en los
Estados Unidos.
Quisiera, por último, aprovechar esta oportunidad para desear
a todos ustedes y sus familias, que en esta Navidad todos sus sueños
se hagan realidad.
A pesar de que tengo tantos años viviendo fuera del país
donde nací, nunca olvidaré mis raíces, ni la
cultura milenaria de la que soy parte. México siempre estará
conmigo. Mientras viva y tenga fuerzas, seguiré luchando
en beneficio de México y los mexicanos.
QUE
VIVA MEXICO
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