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Versión
estenográfica del mensaje del Presidente de la República
Sesión inaugural de la III Reunión Ordinaria del Consejo
Consultivo del IME 20 de mayo de 2004, Atlanta, Georgia
Hola, que tal amigas y amigos. Es para mí un gran orgullo
la celebración de esta tercera reunión del pleno de
Consejeras y Consejeros del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.
Les envío a todos ustedes, incluyendo a mi amigo Cándido
Morales, Director del Instituto, mis mejores deseos para el éxito
de los trabajos que hoy comienzan allá en Atlanta, Georgia.
Aprovecho también la oportunidad para saludar a los dos embajadores
y 49 cónsules mexicanos adscritos en América del Norte,
quienes por primera vez se reúnen en forma simultánea
con ustedes.
Estoy seguro que esta reunión servirá para evaluar
conjuntamente el esfuerzo realizado a través del Instituto
de los Mexicanos en el Exterior, luego de su primer año de
vida. Desde que convocamos a los representantes de las comunidades
a participar en el Consejo Consultivo del IME, lo hicimos sabiendo
que la mejor manera de ayudar a las y los trabajadores migratorios,
a nuestros queridos paisanos, a sus familias, era reconociendo y
apoyando la capacidad autónoma de organización de
las propias comunidades. Creo que los últimos trece meses
han probado que nuestro compromiso de trabajo con ustedes es profundo
y es serio, como da cuenta esta primera reunión histórica
entre cónsules y consejeros.
Por mi parte, les agradezco a ustedes, Consejeras y Consejeros,
su dedicación, su entrega, su empeño por aportar lo
mejor de sí a este Consejo plural e incluyente. Durante el
primer año de vida del IME, ustedes han logrado impulsar
iniciativas de suma importancia para México, como son la
semana binacional de salud; las plazas comunitarias en materia de
educación; la defensa de la matrícula consular; el
voto de los mexicanos en el exterior y el abaratamiento, la reducción
del costo en el envío de remesas a nuestro país; por
mencionar solamente algunos ejemplos, sé que hay más.
Si bien estamos todavía lejos de alcanzar nuestras metas,
creo que hemos elegido el camino correcto, al crear un espacio de
encuentro y diálogo que facilita un trabajo de estrecha colaboración
entre el Gobierno de México y las comunidades organizadas.
Yo los invito a que sigamos trabajando juntos. Nosotros necesitamos
de ustedes para fortalecer a nuestros cónsules. Nuestros
consulados realizan una labor permanente, sin descanso, abocada
a la protección y a la defensa de los derechos de nuestros
compatriotas. Con recursos que siempre son insuficientes, de una
manera discreta y sin reflectores, nuestros funcionarios consulares
realizan con vocación y entrega una labor importantísima
para México y sus hijos ausentes. Pero sin el apoyo de la
propia comunidad, el apoyo de ustedes, los alcances del trabajo
serán siempre limitados. A final de cuentas, a nadie le conviene
un consulado débil. Por eso hago votos porque la reunión
de Atlanta nos ayude a todos a encontrar maneras más eficaces
sobre cómo habremos de fortalecer la capacidad de respuesta
de los consulados, frente a la siempre creciente necesidad de nuestras
comunidades.
Tengo muy presente las dos reuniones pasadas del Consejo Consultivo
en las que tuve el gusto de recibirlos aquí en su casa, aquí
en Los Pinos. Lamento que esta vez no pueda acompañarlos,
pero me da gusto constatar el esfuerzo que a lo largo de estos meses
han seguido realizando ustedes para poner muy en alto el nombre
de México. Ustedes son nuestros mejores representantes.
Les deseo la mejor de las suertes, éxito, y les reitero mi
compromiso de trabajo y de apoyo al Instituto de los Mexicanos en
el Exterior y a los consulados.
Muchas gracias y nos vemos pronto.
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