Muchos lazos me ligan a México además de mi infancia, la fantástica cordial mentalidad de nuestro pueblo, el cual está siempre lleno de alegría y calor humano, también es un sentido de agradecimiento por nuestro país.
Si recuerdo bien, por la módica suma de 200 pesos semestrales pude pagar una carrera universitaria que me dio armas para luchar en países europeos y realizar estudios de posgrado al mismo nivel que cualquier otro.
Casado con una bella dama extranjera, y teniendo ella también una gran admiración de nuestro México, procreamos 3 hijos (ahora en edad adulta). Estando ellos creados fuera y siendo mexicanos nacidos en el extranjero, sienten una gran atracción por nuestro país sintiéndolo “suyo”.
Nosotros siendo las primeras generaciones de expatriados, tenemos ese orgullo por México pero ellos, generaciones sucesivas, lo aprenden a través de nosotros.
¡No olvidemos este tesoro! que en algunos casos está latente. Ellos también hacen parte de nuestro México y seguramente curiosos y motivados estarán dispuestos a hacer ¡Avanzar nuestro país! ¡Son un potencial inimaginable!
Europa tiene una densidad de mexicanos considerable y no solo en España, sino en países germánicos, anglófonos y otros; en sectores políticos, bancarios, tecnológicos, gerenciales, etc.
Lo único que hace “diferente” a esos mexicanos, es el haber vivido otra cosa; no siendo mejor que nadie, solo han visto otras maneras de hacer las cosas y estoy convencido que esta “diversificación” podría ser más que benéfica para nuestro México.
Después de 28 años de separación física, bastante frecuentemente me pasa una pregunta por la cabeza ¿Cómo poder hacer aprovechar esta experiencia adquirida a nuestro país en una forma abordable y aprovechable?
Probablemente usted puedan ayudarme a encontrar la respuesta óptima.
Luis Roberto Samaniego
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